Los Maestros de El secreto. Jack Canfield VIII

 Viene de: Los Maestros de El secreto. Jack Canfield VII

Bill Harris: Bueno, es como dijiste, un montón de gente en el extremo inferior de la escalera es ignorada. A la gente no le gusta recordar que esas personas existen. Sabes, porque has hablado de ese grupo, una de las cosas queridas para mí es una organización llamada Self-Enhancement, Inc. (auto- resaltamiento) que es una organización en Portland, Oregon que ayuda a los niños en desventaja de la ciudad interior y su lema es

La vida tiene opciones.

JACK CANFIELD: me gusta eso.

Bill Harris: Y eso es exactamente lo que hacen con esos niños. Les muestran que el pequeño número de opciones que ellos ven en esa comunicad ghetto no son todas las opciones y que las otras opciones de las que nunca han escuchado hablar, o si han escuchado hablar de ellas las han considerado imposibles para ellos, son posibles. Y luego por supuesto consigues más y más personas atravesando un programa como el que ellos tienen y saliendo por el otro extremo, yendo a la universidad y convirtiéndose en doctor o comenzando un negocio o lo que sea, luego otras personas que están en camino dicen, hey, otros lo hacen. Es factible.

JACK CANFIELD: Es tan cierto y yo pienso que esa es una de las cosas que, si alguien que está leyendo esto es padre, una de las razones por las cuales llevo a mis hijos alrededor del mundo, cada año vamos a algún otro país. El año pasado llevé a mi hijo de 14 años a España y a Londres y a Francia. Al final del viaje, dijo: Sabes, creo que me gustaría vivir en París por un año cuando me gradúe de la universidad o de la escuela. Esa opción no existió para él hasta que la vio así que queremos exponer a nuestros hijos a nuevas opciones. Cuando estaba enseñando en un secundario para niños negros en Chicago allá en los sesenta, muchos de esos niños nunca habían salido de tres cuadras a la redonda de su hogar. No habían ido ni al centro de Chicago. Literalmente pensaban que todo el mundo era negro, excepto la gente en la TV. Sabes, los llevábamos al zoológico, a la ciudad, para que vieran otras opciones accesibles para uno. Así que tenemos una responsabilidad con nosotros mismos a llevarnos a lugares a los cuales nunca hayamos ido y exponernos a personas nuevas, a ideas nuevas, a culturas nuevas, a nuevos tipos de música, etc, así estamos viendo constantemente cómo podemos expandirnos en esas arenas.

Bill Harris: Absolutamente. No podría estar más de acuerdo contigo. Sabes, para mí lo más Ah de esta conversación ha sido lo que dijiste hace un rato, que no puedes ser responsable de algo de lo que no eres consciente.

JACK CANFIELD: Correcto.

Bill Harris: Para mí, quiero decir puedo dar vuelta eso y pensar: Oh, sí, yo he estado diciendo eso de otra manera durante mucho tiempo, pero del modo que lo dijiste, fue como una nueva idea para mí y pienso que esa es una afirmación brillante. Espero que no te importe si la robo y se la enseño a la gente.

JACK CANFIELD: No me la puedes robar porque te la estoy dando.

Bill Harris: Ok, está bien. Bueno, estamos llegando al final de nuestro tiempo y estaba esperando que quizá podrías, ya que esto es por lo que eres más conocido, quizá podrías terminar contando un par de tus favoritas historias de Chocolate caliente para el alma.

JACK CANFIELD: Seguro. Déjame pensar un minuto por que no había planeado hacerlo, pero estoy seguro que algo se me va a ocurrir. Voy a compartir dos historias con ustedes. Una sobre el poder del amor y la otra sobre el poder de creer que puedes hacer cualquier cosa. Una de mis historias favoritas de todos los tiempos estuvo en el primer libro de Chocolate Caliente para el Alma y se llamó Cachorritos a la venta. Es sobre un niño pequeño que va caminando en un centro comercial y ve un cartel en una tienda, no una veterinaria, y dice Cachorritos a la venta. Así que entra y le pide al dueño si puede ver los cachorros y le pregunta cuánto cuestan. Le dice el dueño: Bueno, yo tengo como seis y los estoy vendiendo desde 25 a 50 dólares dependiendo del perro El pequeño dijo Oh, bueno, ¿puedo verlos?. El dueño dijo que sí y silbó y del fondo de la tienda vino esta perra llamada Dama con cinco pequeñas bolitas de piel detrás de ella. El niño se dio cuenta de que uno de los cachorritos estaba rengueando y dijo: ¿Qué le ocurre a ese perrito? El dueño le dijo: Bueno, ese perrito, cuando nació lo hicimos examinar y la articulación de su cadera está malformada y nunca va a poder correr, saltar y jugar como los otros perritos. El pequeño dijo: Ése es el que quiero. ¿Cuánto cuesta? El dueño dijo: Realmente no quieres ese perro. El dijo: No, realmente lo quiero. ¿Cuánto cuesta? Y le dijo el dueño: Bueno, si realmente lo quieres, te lo daré gratis. El niño dijo; No, señor, ese perro vale tanto como los otros y le pagaré todo su precio. Y buscó en su bolsillo y sacó $1.87. Le daré $1.87 y le daré 50c por semana hasta que termine de pagarlo. El dueño dice: Hijo, no me estás escuchando. Eso cachorrito nunca será capaz de correr y saltar y jugar contigo como los otros. El niño se levantó la pierna del pantalón revelando una pierna izquierda malformada con un aparato metálico alrededor. Lo miró al dueño a los ojos y dijo. Bueno, vea señor, yo no corro muy bien y este cachorrito va a necesitar a alguien que lo entienda. Ahora, esa historia, que recién les compartí, quiero compartirles un pequeño envoltorio de la misma: una mujer vino a verme en una conferencia hace como dos meses y me dijo que había sido una mujer sin hogar viviendo en la calle. Estaba por suicidarse. Ya había elegido el lugar en las vías del tren en el cual se iba a matar. Estaba embarazada y descripta por los locales como mentalmente enferma. Estaba comiendo de la basura detrás del Mac Donald’s y pasó por una biblioteca el día anterior al día en que se iba a matar y dijo: Si hay una solución a mi problema puede estar en un libro. Entró y justo estaban colocando una mesa con libros inspirativos y había uno llamado Chocolate Caliente para el Alma. Ella dijo: Lo levanté y fui a una mesa y empecé a pasar las hojas y encontré la historia ‘Cachorritos a la venta’ y comencé a leerla. Y dijo: Cuando terminé de leer la historia, me puse a llorar y me di cuenta de que el cachorrito estaba roto, pero eso no quería decir que no fuera valioso. Dijo: Me dí cuenta de que yo soy como el cachorrito. Sólo porque estoy rota, eso no quiere decir que no sea valiosa: Dijo que desde ese día decidió no matarse. Fue y consiguió ayuda. Ahora tiene una casa, creo que en Cleveland, o Columbus, Cincinnati, una de esas de Ohio. Ahora de dedica a llevar otras personas sin hogar a esa casa y trabaja con ellos. Es una oradora profesional y ha estado en televisión. Así que el poder sanador de esa historia es muy sorprendente.

Sigue: Los Maestros de El secreto. Jack Canfield IX

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El Secreto

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