Recuerdos de pareja conyugal
De Raymundo Reynoso Cama
Esposa mía ven a mi lado
y toma asiento. Recordemos
esas primaveras del pasado,
razón para que hoy nos amemos,
todavía con ardiente fuego.
Nos juramos el amor eterno
empezando como un juego,
prosiguiendo con un beso tierno.
¿Recuerdas ese día de playa?
A lo lejos pudimos contemplar,
allá donde el bullicio no calla,
las olas queriéndonos hablar.
Las mirábamos, en silencio,
acariciar, al final, la arena.
Nos parecía escuchar al viento
silbar el canto de la sirena.
Ese tiempo ¡Cómo reviviera!
En invierno eras mi verano,
y en otoño, mi primavera,
tomados siempre de la mano.
Saquemos esos buenos momentos
del hermoso álbum del recuerdo,
para reforzar los sentimientos
de nuestro fiel amor hecho verbo.
Si sientes el hielo en el presente,
enciende hogueras del pasado
para que nunca se nos ausente
el calor de nuestro amor jurado.
Si hay vació que nos aqueja
o incertidumbre muy aguda,
no hay sitio para la tristeza,
tampoco lugar para la duda.
Sólo, nunca debemos sentirnos,
somos una pareja conyugal,
las añoranzas deben unirnos,
muy férreamente, hasta el final.
Por el amor, llegaron los hijos,
por él mismo, se nos alejarán,
sucesos dados como sufijos
del destino, que siempre dolerán.
Ley de la vida que no podemos
cambiar. ¡Entonces nada de queja
ni de tristeza! ¡Mejor brindemos
por ese amor que nunca nos deja!
Los esposos siempre deben leer este hermoso poema.
Los esposos deben tenerse confianza y cuidarse los unos a los otros, justo cuando se están quedando solos.
Con los años el amor conyugal suele deteriorarse y solo queda, en la mayoría de los casos, la costumbre…. de todas manera algo queda y a ese algo hay que sacarle provecho, comunicando los temores que se anidan en los pensamientos, los requerimientos que abordan nuestros caprichos, la pareja debe saberlo para que comprenda la situación del otro, es decir llega el momento que urgentemente se necesitan mutuamente. Algo de eso dice la poesía.